CAPÍTULO 2

EL DÍA

Llegó el día.

El día en que aquellas cuatro paredes dejarían de estar llenas de artículos de regalo, de fundas para móviles sin etiquetar el modelo, de utensilios de cocina y de juguetes.

Chiao Li observaba detrás del ventanal,  como su marido recogía los últimos restos del almacén, mientras una lágrima brotaba de su ojo izquierdo tapado por la sombra de una gran figurita de cristal, que aún asomaba en el escaparate.

Sus hijos correteaban entre cartones y cintas de empaquetar. La dependienta española consternada sujetaba su móvil , mientras ayudaba en sus últimas horas al cierre definitivo del chino de la esquina.

cats

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